jueves, 13 de octubre de 2022
domingo, 25 de septiembre de 2022
Empleadas y Trabajadoras
Quiero presentar un pequeño homenaje a nuestras madres, abuelas y bisabuelas.
Si miramos un poco para atrás, digamos los últimos cien años de historia de nuestro país y de nuestro entorno más cercano.
Mi bisabuela murió arrollada por un camión en lo que hoy se denominaría accidente laboral. Una cerda se escapó de la pocilga y se abalanzó sobre la carretera, cuando mi bisabuela se dió cuenta corrió tras ella con tan mala suerte que un camión la arrolló. Mala suerte fue que con tan escaso tráfico en aquellos primeros años del siglo XX. La familia trabajaba como servicio en una casa, caserío ajeno. En puridad sería un accidente laboral. Recientemente se ha aprobado la normativa que reconoce determinadas coberturas al trabajo de servicio en el hogar.
A mi abuela le tocó arreglárselas en la guerra y en la postguerra. Cuidadora de sus hermanas pequeñas y hermano pequeño en la guerra, y teniendo que llevar adelante a la familia extendida y posteriormente a su propia familia. El trabajo en las fábrica y en el tiempo de "ocio", estrapelando con pequeñas cantidades de harina y panes. En varias ocasiones se tuvo que lanzar en marcha desde el tren o tranvía escapando de la guardia civil. Derivó en el "emprendimiento", montando una pequeña tienda de comestibles en respuesta al cierre de la cartonera en la que trabajaba. Conciliaba trabajo y empleo. Encima enviudó con 46 años y dos hijas. Mantuvo su negocio hasta los 82 años, que fue cerrado por las inundaciones del País Vasco de inicio de los 80.
Mi madre nacida en la república, le tocó de pleno el desarrollismo de los 60. Trabajadora en fábrica de telares desde los 14 años, abandonó incluso la escuela porque debía ayudar en la casa y en el negocio de la madre. Bien debió aprender porque se animó a abrir su propia tienda, además de tener cinco hijos y la menor una hija. Me acuerdo perfectamente que se dormía acabando de cenar.
Nuestra historia está plagada de estas mujeres que han estado empleadas y además llevando el peso y la administración de la casa. Mi bisabuelo no acabó de superar la muerte de mi bisabuela, mi abuela enviudó muy joven y mi padre era chofer y casi toda la semana estaba fuera de casa.
En el entorno que conozco no se dió el retorno al hogar, nunca lo habían abandonado, sino que lo habían acumulado al empleo externo. Nuestro bienestar actual tiene una gran deuda con estas héroes anónimas. Gracias.
jueves, 22 de septiembre de 2022
Los datos, queridos datos
La noticia recogida en el diario online Público subraya con intentona fallida de arreglo
A partir de la noticia sobre personal de enfermería en España me sugieren varias reflexiones. La primera sobre los usos del lenguaje, un tanto confusionista que intercala términos como personal de enfermería, enfermeros y sobre todo enfermeras para describir la escasez de personal que trabaja en labores de enfermería.
No descubrimos nada indicando la identidad entre el personal de enfermería y enfermeras, o la desvinculación entre enfermeros y la enfermería. Seguramente es cosa de chicas.
El mismísimo Colegio de Enfermería indica en su pagina web que hacen falta casi un millón de enfermeras para situarnos en niveles estándares comparativamente con la UE. Eso sí, se necesitan enfermeras para cuidar a los ciudadanos. Que quede claro. Salud!!!